26 de septiembre de 2016

~si alguna vez me lees~


Estoy sacando fuerzas de donde no las hay por si alguna vez me lees. 

Sé que fui yo quien puso el ultimátum, y ahora mismo no estamos juntos. Tuve que hacerlo porque no podía dejar pasar una vez más que tú llevaras mis propias riendas, para hacer y deshacer dependiendo del día. Yo soy una persona, como tú. No eres mejor que yo. Y deberíamos tratarnos por igual por el simple hecho de que todos somos diferentes.

No sé que quieres de la vida. No sé qué esperas de una relación. En 2 años y 38 semanas supongo que lo debería saber. Pero el hecho de que tengas una parte que adore y otra que me duele... esa dualidad ha podido conmigo.

Quiero suponer que cada uno hemos ido cambiando hábitos para hacer que la relación fuera a mejor. Me mata la idea de que pienses que siempre se vuelve al mismo punto de partida. Yo, al menos, creo que no. Que dentro de mi caos he evolucionado un poquito y aunque tenga el corazón como la ilustración que encabeza este texto, me siento orgulloso porque lo intenté.

E incluso obvié de mi mente todas aquellas cosas que me hicieron daño, para no sacarlas a la luz en la siguiente discusión. 

Por eso, y otros motivos, sé que cambié, aunque cuando saco la pata de un sitio la meto en otro.

Cuando alguien nos pide ayuda, por mucho que no entendamos el problema, porque no lo hayamos vivido en nuestras carnes, tenemos que tener muy clara la idea de que esa persona se está abriendo en canal a ti, y eso es un hecho la mar de respetable. 

Por eso, si alguien se abre a ti y te pide ayuda, un empujoncito para salir a flote, una mano amiga, un abrazo de ánimo... lo que sea, deberíamos tener en cuenta que si te lo pide a ti, es porque eres muy importante para él. 

No le reprochemos nada porque haremos que su ancla caiga más profundo.

Todos tenemos la mochila llena de mierda. Todos somos iguales.

Si alguna vez me lees... quiero que sepas que ahora mismo no lo estoy pasando nada bien. 

Que a ratos me doy cuenta de que se me escapa alguna lágrima sin motivo aparente. 

Qué lejos de tenerte en mi mente como una pesadilla pasada, vas a ser un recuerdo muy bonito y especial.

Que en estos momentos no me puede el orgullo, sino la pena.

Que me da miedo que te eches a perder como lo estoy haciendo yo, porque eres una de las mejores experiencias que he vivido.

Si alguna vez me lees, quiero que sepas que te he querido como a nadie, como nunca. 

Y que por cada lágrima que derramo, recuerdo muchos momentos especiales vividos entre nosotros. Porque los ha habido... y prefiero quedarme con eso. 

Ya hay demasiado rencor en el mundo, prefiero llevarme las cosas bonitas.

Recuerda que te sigo queriendo aunque me duela. Que te quiero más que a mí mismo. Y que aun te pediría ayuda de nuevo.

Es hora de marcharme. Mi viaje acaba. No soporto más estar aquí.

P.d: Ojalá algún día nos volvamos a ver. De corazón te lo digo. TQ



  

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