3 de junio de 2019

~alejarse~


Alguna vez escuché, que por nuestra vida pasan distintos tipos de amores, pero sólo dos son los más importantes. Uno con el que te casas y vives para siempre. Y otro que acabas perdiendo obligatoriamente.
Alguien con quien ya naciste conectado con ese maldito hilo rojo que escapa a toda razón.

Es cierto que de amor no se muere. Sufres. Lloras. Te culpas… Pero es cierto que una parte de mí que se rompió cuando te dejé volar.

De todas las despedidas que hay, la peor de todas es aquella que genera una guerra contigo mismo, luchando contra tus propios sentimientos.

Pero a veces es mejor tomar distancia, porque tú nunca aprenderás a valorar ciertas cosas si me quedo a tu lado.

Sigo leyendo nuestras conversaciones, y me imagino, que en ocasiones eres consciente y ves más allá. Eres una persona con carácter (me encanta) pero quizás no has percatado de que no paro mi vida por cualquier persona. Y si alguna vez te preguntas porqué lo paré… seguramente, ese día, ya hará tiempo que me habré ido. 

Y me marché necesariamente porque en ocasiones, uno no es consciente de las cosas hasta que son pasado.

Por suerte, nunca ardió Troya. Sólo fue alejamiento sin arremeter nada uno contra el otro.

Aunque sabía que existía la verdad en tus ojos, tenías que aprender ciertas cosas en la vida, pero yo no podía enseñárselas. Tú tenías que dar con las respuestas. Estamos vivos para eso. Para aprender lecciones de la vida y seguir creciendo.

Algún día lo entenderás y lo verás todo distinto. Mientras tanto guárdame en esa parte de tu mente hasta que te decidas quemarme junto al resto de la basura. Ser una de tus personas indeseables, no me importa, sé que ese no es mi lugar.

¿Sabes por qué lo sé? Porque entre tú y yo teníamos algo muy paralelo ¿Recuerdas nuestra forma de traducir la vida?  

Aunque caminábamos en la misma dirección… no logramos encontrarnos.

22 de septiembre de 2018

~oye~ [malú]



No voy a tener la ocasión de decírtelo. Pero esta letra de Malú, según la escuché la primera vez, se me saltaron las lágrimas. 
En 2 semanas sabré si es necesaria la intervención de neurocirugía, y si es así, sabré las secuelas. Por eso quiero que sepas.

  
Oye, te echo de menos.
 No sabes cuánta gente preguntan inocentes por ti.
Oye, sé que estás escuchando.
 Aún lo sigo intentando.
 Me busco en el desastre que fui.
 ¿Cuántas veces me pregunto?
 ¿Cuál hubiera sido el rumbo?
 ¿Cuál sería la ciudad?
Que me veo hablando sola 
y aun así quiero excusarme y
 me cuesta más creerme toda la verdad.

 No sé encajar que ningún tren traiga tu abrazo.
 No sé esperar en el andén de este desorden.
 Puedo saber, puedo entender y reencontrarme.
 Pero tu boca está en la piel de cualquier nombre.

 Sigo sintiendo el fuerte impulso de llamarte.
 Sigo temblando, 
como quien hace y deshace, 
el amar y el desarmarse,
el amar y el desarmarse,

Oye, ¿Cómo te encuentras? 
Yo, siéndote sincera, no he podido siquiera quitar las fotos.
 Oye, es que después de tanto, de ser abrigo y frío 
de habernos aprendido a amar.

 Me has sabido a tantos sueños.
 Te he besado tantos miedos
 Hemos visto tanto mar.
Que me veo hablando sola 
y aun así quiero excusarme y
 me cuesta más creerme toda la verdad.

No sé encajar que ningún tren traiga tu abrazo.
 No sé esperar en el andén de este desorden.
 Puedo saber, puedo entender y reencontrarme.
 Pero tu boca está en la piel de cualquier nombre.

 Sigo sintiendo el fuerte impulso de llamarte.
 Sigo temblando, 
como quien hace y deshace, 
el amar y el desarmarse,
el amar y el desarmarse,

(Ch)

20 de junio de 2018

~es necesario~



Es un día duro.

Tengo que tomar la decisión que no fui capaz hace casi dos meses.

Lo que más miedo me da es olvidarte… y también no poder dejarte ir de mí.

Llegaste a mi vida en un invierno frío y oscuro iluminando y dando sentido a mi camino.

Nunca me había pasado con nadie.

Eras divertido, inteligente, con carácter y para mí precioso. Y… supe que te quería.  Mucho.

Sé que el dolor no desapareará. Sólo espero que no lo sienta como ahora.

Un buen amigo me dijo un día “puedes irte muy lejos, que yo te seguiré queriendo”.

Ahora lo entiendo.

Por eso, “C”, te quiero, y te dejo marchar de mí.

Te echaré de menos.  

3 de junio de 2018

~demonios~


Cada noche, mis demonios quieren salir, y cada uno de ellos quieren una parte de mí. Pero yo soy muy mío y quiero conservar mis recuerdos. Todo eso que me está haciendo ser quien soy y crecer como persona.

Como tú, que me lees, no soy perfecto. Y cada día aprendo algo más sobre mí. Algunas veces para bien, y otras me asusto... y quiero mejorar, porque los miedos sólo son cosas que limitan en la vida.

Al principio, mis demonios me podían. Me daba miedo que se fuera la luz del día. Y no hablo de mucho tiempo atrás. 

En estos momentos espero con ansia que llegue ese momento para verlos cara a cara, para luchar y decirles que "no". Que no les pienso dar absolutamente nada. Que ya hay cobardes que olvidan por otros. Que yo no.

Que mis recuerdos son míos. Que me han hecho ser esta persona que soy. 

En lo bueno.

Y me recuerdan que en lo malo tengo mucho que aprender.

Que no debo enterrar nada, porque nada ha muerto. 

Que no siento ni ira, ni rencor alguno. Y gracias a eso puedo avanzar cargando con el peso de mi historia.

Sólo hay una cosa que no quisiera tener tan presente, aunque sí saber dónde está para ir a verla de vez en cuando. Porque no quiero olvidar, sólo no tenerlo tan presente... porque me atormenta.

Y es que, todo lo bonito que me ha pasado en esta última etapa de mi vida, siempre lo llevaré en mi corazón.

Pero el daño que me han hecho, que ya está perdonado pero me sigue doliendo, lo he metido en una cajita fuera de mi.

Mis demonios se creen más listos que yo. Pero no.

Y cuando vengan esta noche a intentar quitarme lo que es mío, les diré que me ayuden a encontrar un sitio donde dejar esa caja de dolor. Esa caja de mal. Esa caja de Pandora.

Porque quiero avanzar con lo bueno. 

Y eso malo que forma parte de mi vida, lo voy a dejar apartado por un momento para poder sonreír a la vida y la vida me devuelva la sonrisa.

Quizás me haga amigo de mis demonios. Y ya no quieran quitarme partes de mí. Y ya no tenga que luchar contra ellos. Y quieran acompañarme a visitar mi cajita...

...mientras les cuento las vueltas que da la vida desde que aparecieron en mis noches y les tenía tanto miedo. 


9 de mayo de 2018

~ojalá~


Ojalá fuera tan fácil olvidar...

tan fácil como borrar todos los mensajes que te he escrito,

eliminando cada foto juntos,

rompiendo todos los regalos que te hice,

volcando a la papelera los emails que te dediqué,

tirando mis cosas...

Ojalá fuera así de fácil. Ojalá.

Porque no se borra un amor haciendo limpieza.

Pero, ojalá, tu método funcione.






30 de abril de 2018

~juguete roto~




No puedo más, pero no me rindo. 
Buscando la luz, la oscuridad acecha...
He intentado por todos los medios ser luz y me encuentro inmerso en la oscuridad, en el vacío, en la nada.
Juro que lo he intentado hasta el final, y ya no me quedan fuerzas para nada.
Pensé que había encontrado el amor de mi vida, pero es de esos amores en los que ni él ni yo por separado somos un error, pero sí somos un error juntos.
Me duele el alma, está rota. Esa sensación que no se puede explicar con palabras pero sí con un río de lágrimas. 
Juro que lo he intentado hasta el final y sólo me hubiera hecho falta algún gesto o detalle para saber que no estaba luchando para nada. Me he precipitado al vacío y es cuestión de tiempo que desaparezca. Que sólo sea un recuerdo olvidado poco a poco.
Mentiría si dijese que he dejado de querer. Le sigo amando y cada vez con más ganas. Pero no se puede hacer nada, luchar contra los elementos, cuando simplemente no eres la persona que necesita. No soy perfecto, lo sé, nadie lo es. Pero me siento impotente defendiendo un amor, yo quedándome con los buenos momentos, él sólo recordando todos los defectos. No es justo. Pero si ambos no miramos en la misma dirección... no queda otra.
La pareja perfecta no existe. Es imposible no chocar. Y hay que aprender de los errores, evolucionar, ser un mejor yo...
Me cuesta mucho hacer esta maleta, porque en el fondo de mí no quiero irme, aunque soy consciente de que me están empujando.
¿Qué hacer cuando no se puede hacer nada? Dímelo por favor!! 
¿Cómo evito el miedo a abrir la boca sin que te sea malsonante? ¿Dónde estoy? ¿Qué hago? ¿Qué llevo en la maleta?

-La primera vez que nos vimos.
-El abrazo que te prometí para el día siguiente.
-El abrazo que te dí y tu primer beso.
-Tu primer regalo de reyes aunque yo no te había comprado nada.
-Todos lo días sucesivos en los que nos queríamos ver fuera como fuera.
-La primera vez que hicimos en amor y me quedé temblando.
-Nuestra primera discusión que ni siquiera era por nosotros, sino por terceros.
-Nuestras escapadas en tu coche para ver alguna película o concierto en mi pc.
-El Rey León, mi primer regalo de cumpleaños que me diste.
-Esa huella en la sangre que ambos siempre compartiremos, sin importar la causa. Luchamos y lo superamos juntos.
-Lo bueno que has sido tantas veces conmigo.
-Tu paciencia cuando me ponía neurótico por cualquier motivo.
-Las fuerzas que me diste para superar la situación en la que me encontraste.
-Nuestro primer viaje juntos... y yo con tanto miedo porque nunca había hecho eso con alguien que conociera de poco tiempo.
-Medea... qué grande Ana Belén ¿Verdad?
-Las veces en las que discutimos y se solucionó.
-Tu generosidad cuando yo no podía permitirme lujos, y lujos que refiero a una cena o comida que no podía costear.
-Nuestros domingos de piscina.
-Las borracheras.
-Las risas.
-Los momentos de pasión.
-Las veces que nos dábamos la mano por debajo de la mesa.
-La mano que me tendías cuando me hacia falta alguien, como cuando fuimos al pueblo con mi madre para llevar el trasto ese.
-Todas las noches en las que dormíamos juntos, abrazados por el frío o cada uno en una punta por el calor.
-Tus ánimos cada vez que empezaba un trabajo nuevo.
-Fuiste mis oídos tantas veces.
-Las broncas merecidas por mis meteduras de pata en cualquier ámbito. 
-Tus buenos consejos en los momentos en que tenía problemas en casa.
-Mamma Mia!! Qué gran noche y qué caminata nos dimos.
-Cuando nos fuimos a buscar tu perfume y resultó que no era de hombre!
-Olmedo, aunque estuvimos más tiempo enfadados que otra cosa.
-Bilbao, igual que Olmedo... soy un desastre para los viajes. Lo siento.
-Cuando nos dábamos la mano por Madrid... nunca lo había hecho con un hombre... ni con nadie en realidad.
-Por ti, me destapé ante mi padre con el miedo que me daba.
-Todas las oportunidades que me has dado... gracias.
-Tantas cosas...

Pero no he sido bueno contigo. Estoy pasando una mala racha y eso me ha hecho tocar fondo y caer en la bebida para refugiarme. Siendo autodestructivo y destruyendo mi entorno.

Te juro que intenté cambiar, pero la cabeza no me ayudaba lo más mínimo, y ante cualquier pensamiento que me superara, caía en la evasión. Luego seguí el problema ahí, pero lo hacía.

No sé si me merezco esto (seguro que sí por lo cafre que he sido) o quizás, ahora que ya no tengo nada, merezco una oportunidad para que veas el cambio.

Pero la segunda opción no es tangible. Porque ya no me ves. Ya no me quieres.

Y aunque no sé cómo se puede dejar de sentir así de rápido, es cierto que te he ido minando poco a poco. Y no sabes cómo me duele haberte hecho tanto daño.

No he sido ni la sombre de lo que fui. 

Y me lo merezco por idiota. Idiota por vivir angustiado por un final, que ahora sí lo tengo que vivir, no antes.

Es muy duro escuchar de tu voz que ya no sientes nada por mí. Que no hay más oportunidades. Que me busque a alguien... Sé que me lo merezco, pero yo no te puedo olvidar. Por demasiados motivos. Aunque tú me estés odiando con todas las de la ley.

"Es tan corto el amor y tan largo el olvido..." y es que yo no te podré olvidar.

Y esta será mi penitencia por no haberte cuidado lo suficiente. Por no hacer nada para demostrar lo importante que fuiste y serás para mi.

Y se me rompe todo por dentro al imaginarte con otro hombre. Que tus labios besen a otro. Que tus ojos brillen como cuando brillaron conmigo.

Ahora que he tocado fondo, es cuando puedo levantarme y demostrar quién soy en realidad. Y ojalá tu pudieras verlo... pero no ya me quieres, y me lo he ganado a pulso.

Lo siento mucho, nene. Mucho. Y más cuando no puse los medios para evitarlo. Mi mente lleva tiempo rota y entiendo que no quieras pasar por esto.

Ahora si que siento miedo, como esa canción. Esa canción lo refleja todo ahora mismo.

Y aunque ya no me quieras ni quieras volverme a ver, te juro que todo esto va a cambiar. 

Y yo no te voy a olvidar. Y te voy a seguir queriendo.

Porque yo soy mejor persona contigo al lado. Porque te quiero de verdad aunque ahora sea ese juguete roto.

No te puedo pedir nada. Ya me diste lo que podías.

Y te envidio por esa fortaleza.

Nene, perdón por todo. Sabes bien que he estado muy perdido.

Y yo sí te quiero, y lo seguiré haciendo. 

No quiero nada si tú no estás aquí.

Me voy a encerrar en la cama, y cuando pueda dormir, soñaré que me vuelves a ver. Quiero soñar que aun me quieres.

Te mando todos los besos que no te di.

Estoy roto, y te quiero. Como nunca.

***Actualización a 20/05/2018***

No voy a modificar ni una sola palabra de lo escrito. Quiero que quede constancia de cómo me sentí en ese instante. Y aunque sigo roto por dentro y amando como nunca he amado a nadie...

En tanto en cuanto, me he dado cuenta que me estaba culpando de todo lo ocurrido y eso no me dejaba ver con claridad la realidad de las cosas.

Porque que la persona ¿que te ama que te deje lo hace porque estás pasando una mala racha? ¿en lugar de echarte una mano? ¿y que te diga tú solo te has metido ahí tú solo sal?...  ¿Eso que significa?

¿En realidad me estaba queriendo? Ahora tengo mis serías dudas.

Yo le ayudé en sus momentos bajos. Y le perdoné en muchas ocasiones.

No voy a restar importancia a mi mala temporada, y a las discusiones que, en su gran mayoría, eran por tonterías. Que alguien me diga que existen las relaciones de cuento y entonces cierro la boca para siempre.

Le llamé durante dos semanas al igual que le escribí. Me bloqueó de todo. Y yo sólo quería un acercamiento o una explicación. Lo que me hacía sentir aun peor y pensar en la mierda de persona que era.

Nada más lejos de la realidad.

En esas dos semanas él ya estaba rehaciendo su vida. Los detalles no importan. Le sigo queriendo y se merece mi respeto aunque parece ser que yo el suyo no tanto al no querer dar la cara y desaparecer. Sólo diré que fue una amiga y luego un amigo los que me mostraron la realidad. 

Era una cosa que no pasó por mi cabeza en ningún momento. Yo sólo creía que quería espacio y tiempo para volver y verme recuperado. 

¿Cómo me siento a día de hoy? 

Muy dolido. Le sigo queriendo mucho. Supongo que no me olvidó de un día para otro. Ya venía de atrás y que yo estaba ciego.  Y no hay mañana que no me levanté y le piense. Y no hay día que no le llore.

Pero no me arrepiento de nada. Todo ocurre por una razón. 

Y ahora me da pena porque cuando mis problemas se están solucionando, sé que no va a volver, no lo va a ver. 

Como dice la canción "ser como tú es lo más fácil, sólo tengo que odiarte y buscar otra vida". Y me da mucho miedo que en tu nueva vida te pierdas. Así que cuídate, por favor.

Sé que al igual que me has eliminado de todo, esto no lo vas a leer en la vida. Pero si lo haces, quiero que sepas estoy mejor, que mi amor no ha disminuido lo más mínimo, que te pienso todos los días, que siempre te llevaré en mi corazón. 

Yo sigo metiendo en la maleta muchas más cosas bonitas que me llevo de una relación que iba camino de cinco años. Porque he reído, he disfrutado, he amado, he gozado, he aprendido, he conocido, he madurado, he llorado... y con mis cicatrices, he crecido.

25 de noviembre de 2016

~reflexión~



Nicaury Lajara dijo una vez... que de nada vale jugar, si al final ninguno de los dos saldrá vencedor.

Doy fe de ello, pero cambio la palabra jugar por pelear.

Soy muy serio con el tema de la comunicación entre las personas. Creo que es muy importante. 

Y es que una palabra malinterpretada puede causar males mayores.

El carácter de las personas influye. Hay personas que intentan calmar las aguas, mientras que otras encienden la mecha sin intenciones de apagarla... y acaba explotando una bomba sin necesidad.

Discutir por discutir es tontería. Es cierto que no se puede vivir en un mundo flower power donde todos viven en felicidad y armonía. Pero echar los perros a otra persona simplemente  porque quieres tener la razón en todo momento... no tiene sentido.

Las personas chocan. Es normal. Es parte de la convivencia en cualquier ámbito de la vida. Pero hay que saber tener formas e intentar dirigir esa energía negativa a un plano más constructivo. 

Las cosas nos duelen, no somos de piedra. Y por eso hay que tener tacto. 

Nunca trates a una persona como no te gustaría que te trataran a ti. 

No poseemos la verdad absoluta. 

...nunca... 

Los matices varían de uno a otro porque somos distintos. Y depende de como nos pille el día, una misma palabra puede ser  interpretada de distinta manera.

Por otra parte, nos encontramos con la humildad

¿Qué sentido tiene mantener tu "r" que "r" aun sabiendo que estás dando palos de ciego? 

Las personas deberíamos hacernos un lavado de conciencia y reconocer cuando uno está equivocado, pero por orgullo férreo lo que hacemos es hacer que esa mecha encendida siga avanzando hacia el explosivo.

Una persona, es mejor persona, no por su orgullo, sino por su humildad.

Porque meter la pata es de humanos. Y como humanos que somos deberíamos reconocer que nos hemos equivocado.

No es necesario tener que pedir disculpas constantemente. A veces con cambiar el chic, hace que nuestra actitud cambie de la mentalidad apocalíptica a una mentalidad más abierta y tolerante. 

Nos creemos complejos y únicos. Y lo que somos es imbéciles... porque no hay manual de psicología que no recoja ya el cómo y porqué hacemos las cosas. Toda conducta ya se encuentra bien documentada.

Quien se empeña en tener siempre la razón, en manipular tus palabras, intentar quedar por encima de ti en todo momento, amenaza... etc ... hace pensar que, consciente o inconscientemente, te está considerando inferior. 

Por este motivo, porque nadie es mejor que nadie, cuando alguien provoca una crisis sin entrar en razones, mi postura es no entrar en la polémica. Porque entrar en ella supone que,  consciente o inconscientemente, estoy considerando que es cierto que soy inferior ante la persona que porque sí, considera que sus imperativos categóricos sientan cátedra.

En este mundo tan trivial, deberíamos esforzarnos en "humanizarnos". Sacar de nosotros lo bueno tanto para nosotros como para los demás. 

Porque hace mucho tiempo el hombre dejó de ser una bestia. Y quien quiere seguir viviendo como una bestia, no le augura una vida feliz. Creo en el karma.

Si en lugar de dar un consejo, utilizas a la persona, y las castigas... descuida; la falta de bondad acaba viniendo sola hacia ti. El castigo, te viene multiplicado con creces.

Decide como tratar a las personas. No somos playmobil a tu antojo. En tanto en cuanto alguien nos va desgastando, ese alguien acaba pulverizado poco a poco con el tiempo = karma.

Las personas nos merecemos un buen trato y a su vez tratar bien, porque nuestro paso por aquí no deja de ser una micra de segundo desde que se formó el universo. 

Cuando ese tiempo que se me ha concedido para estar en el mundo se termine, y, si es cierto que cuando llega tu momento se te pasa toda tu vida por delante... quiero irme con una sonrisa en los labios por estar en paz conmigo mismo. 

Mi última película no quiero que sea una donde soy malvado con las personas que me han rodeado, o una en la que personas que no me valoran me han hecho sufrir o me destruyen.

La gente no es consciente que estamos de paso y no hay mejores ni peores. Todos tenemos derecho a ser feliz. Y si alguien no lo es por cualquier motivo, ahí estamos nosotros para echar una mano. Al fin y al cabo somos compañeros de viaje.

Porque no quiero una vida llena de enemigos. Sólo llena de personas.