30 de abril de 2018

~juguete roto~




No puedo más, pero no me rindo. 
Buscando la luz, la oscuridad acecha...
He intentado por todos los medios ser luz y me encuentro inmerso en la oscuridad, en el vacío, en la nada.
Juro que lo he intentado hasta el final, y ya no me quedan fuerzas para nada.
Pensé que había encontrado el amor de mi vida, pero es de esos amores en los que ni él ni yo por separado somos un error, pero sí somos un error juntos.
Me duele el alma, está rota. Esa sensación que no se puede explicar con palabras pero sí con un río de lágrimas. 
Juro que lo he intentado hasta el final y sólo me hubiera hecho falta algún gesto o detalle para saber que no estaba luchando para nada. Me he precipitado al vacío y es cuestión de tiempo que desaparezca. Que sólo sea un recuerdo olvidado poco a poco.
Mentiría si dijese que he dejado de querer. Le sigo amando y cada vez con más ganas. Pero no se puede hacer nada, luchar contra los elementos, cuando simplemente no eres la persona que necesita. No soy perfecto, lo sé, nadie lo es. Pero me siento impotente defendiendo un amor, yo quedándome con los buenos momentos, él sólo recordando todos los defectos. No es justo. Pero si ambos no miramos en la misma dirección... no queda otra.
La pareja perfecta no existe. Es imposible no chocar. Y hay que aprender de los errores, evolucionar, ser un mejor yo...
Me cuesta mucho hacer esta maleta, porque en el fondo de mí no quiero irme, aunque soy consciente de que me están empujando.
¿Qué hacer cuando no se puede hacer nada? Dímelo por favor!! 
¿Cómo evito el miedo a abrir la boca sin que te sea malsonante? ¿Dónde estoy? ¿Qué hago? ¿Qué llevo en la maleta?

-La primera vez que nos vimos.
-El abrazo que te prometí para el día siguiente.
-El abrazo que te dí y tu primer beso.
-Tu primer regalo de reyes aunque yo no te había comprado nada.
-Todos lo días sucesivos en los que nos queríamos ver fuera como fuera.
-La primera vez que hicimos en amor y me quedé temblando.
-Nuestra primera discusión que ni siquiera era por nosotros, sino por terceros.
-Nuestras escapadas en tu coche para ver alguna película o concierto en mi pc.
-El Rey León, mi primer regalo de cumpleaños que me diste.
-Esa huella en la sangre que ambos siempre compartiremos, sin importar la causa. Luchamos y lo superamos juntos.
-Lo bueno que has sido tantas veces conmigo.
-Tu paciencia cuando me ponía neurótico por cualquier motivo.
-Las fuerzas que me diste para superar la situación en la que me encontraste.
-Nuestro primer viaje juntos... y yo con tanto miedo porque nunca había hecho eso con alguien que conociera de poco tiempo.
-Medea... qué grande Ana Belén ¿Verdad?
-Las veces en las que discutimos y se solucionó.
-Tu generosidad cuando yo no podía permitirme lujos, y lujos que refiero a una cena o comida que no podía costear.
-Nuestros domingos de piscina.
-Las borracheras.
-Las risas.
-Los momentos de pasión.
-Las veces que nos dábamos la mano por debajo de la mesa.
-La mano que me tendías cuando me hacia falta alguien, como cuando fuimos al pueblo con mi madre para llevar el trasto ese.
-Todas las noches en las que dormíamos juntos, abrazados por el frío o cada uno en una punta por el calor.
-Tus ánimos cada vez que empezaba un trabajo nuevo.
-Fuiste mis oídos tantas veces.
-Las broncas merecidas por mis meteduras de pata en cualquier ámbito. 
-Tus buenos consejos en los momentos en que tenía problemas en casa.
-Mamma Mia!! Qué gran noche y qué caminata nos dimos.
-Cuando nos fuimos a buscar tu perfume y resultó que no era de hombre!
-Olmedo, aunque estuvimos más tiempo enfadados que otra cosa.
-Bilbao, igual que Olmedo... soy un desastre para los viajes. Lo siento.
-Cuando nos dábamos la mano por Madrid... nunca lo había hecho con un hombre... ni con nadie en realidad.
-Por ti, me destapé ante mi padre con el miedo que me daba.
-Todas las oportunidades que me has dado... gracias.
-Tantas cosas...

Pero no he sido bueno contigo. Estoy pasando una mala racha y eso me ha hecho tocar fondo y caer en la bebida para refugiarme. Siendo autodestructivo y destruyendo mi entorno.

Te juro que intenté cambiar, pero la cabeza no me ayudaba lo más mínimo, y ante cualquier pensamiento que me superara, caía en la evasión. Luego seguí el problema ahí, pero lo hacía.

No sé si me merezco esto (seguro que sí por lo cafre que he sido) o quizás, ahora que ya no tengo nada, merezco una oportunidad para que veas el cambio.

Pero la segunda opción no es tangible. Porque ya no me ves. Ya no me quieres.

Y aunque no sé cómo se puede dejar de sentir así de rápido, es cierto que te he ido minando poco a poco. Y no sabes cómo me duele haberte hecho tanto daño.

No he sido ni la sombre de lo que fui. 

Y me lo merezco por idiota. Idiota por vivir angustiado por un final, que ahora sí lo tengo que vivir, no antes.

Es muy duro escuchar de tu voz que ya no sientes nada por mí. Que no hay más oportunidades. Que me busque a alguien... Sé que me lo merezco, pero yo no te puedo olvidar. Por demasiados motivos. Aunque tú me estés odiando con todas las de la ley.

"Es tan corto el amor y tan largo el olvido..." y es que yo no te podré olvidar.

Y esta será mi penitencia por no haberte cuidado lo suficiente. Por no hacer nada para demostrar lo importante que fuiste y serás para mi.

Y se me rompe todo por dentro al imaginarte con otro hombre. Que tus labios besen a otro. Que tus ojos brillen como cuando brillaron conmigo.

Ahora que he tocado fondo, es cuando puedo levantarme y demostrar quién soy en realidad. Y ojalá tu pudieras verlo... pero no ya me quieres, y me lo he ganado a pulso.

Lo siento mucho, nene. Mucho. Y más cuando no puse los medios para evitarlo. Mi mente lleva tiempo rota y entiendo que no quieras pasar por esto.

Ahora si que siento miedo, como esa canción. Esa canción lo refleja todo ahora mismo.

Y aunque ya no me quieras ni quieras volverme a ver, te juro que todo esto va a cambiar. 

Y yo no te voy a olvidar. Y te voy a seguir queriendo.

Porque yo soy mejor persona contigo al lado. Porque te quiero de verdad aunque ahora sea ese juguete roto.

No te puedo pedir nada. Ya me diste lo que podías.

Y te envidio por esa fortaleza.

Nene, perdón por todo. Sabes bien que he estado muy perdido.

Y yo sí te quiero, y lo seguiré haciendo. 

No quiero nada si tú no estás aquí.

Me voy a encerrar en la cama, y cuando pueda dormir, soñaré que me vuelves a ver. Quiero soñar que aun me quieres.

Te mando todos los besos que no te di.

Estoy roto, y te quiero. Como nunca.

***Actualización a 20/05/2018***

No voy a modificar ni una sola palabra de lo escrito. Quiero que quede constancia de cómo me sentí en ese instante. Y aunque sigo roto por dentro y amando como nunca he amado a nadie...

En tanto en cuanto, me he dado cuenta que me estaba culpando de todo lo ocurrido y eso no me dejaba ver con claridad la realidad de las cosas.

Porque que la persona ¿que te ama que te deje lo hace porque estás pasando una mala racha? ¿en lugar de echarte una mano? ¿y que te diga tú solo te has metido ahí tú solo sal?...  ¿Eso que significa?

¿En realidad me estaba queriendo? Ahora tengo mis serías dudas.

Yo le ayudé en sus momentos bajos. Y le perdoné en muchas ocasiones.

No voy a restar importancia a mi mala temporada, y a las discusiones que, en su gran mayoría, eran por tonterías. Que alguien me diga que existen las relaciones de cuento y entonces cierro la boca para siempre.

Le llamé durante dos semanas al igual que le escribí. Me bloqueó de todo. Y yo sólo quería un acercamiento o una explicación. Lo que me hacía sentir aun peor y pensar en la mierda de persona que era.

Nada más lejos de la realidad.

En esas dos semanas él ya estaba rehaciendo su vida. Los detalles no importan. Le sigo queriendo y se merece mi respeto aunque parece ser que yo el suyo no tanto al no querer dar la cara y desaparecer. Sólo diré que fue una amiga y luego un amigo los que me mostraron la realidad. 

Era una cosa que no pasó por mi cabeza en ningún momento. Yo sólo creía que quería espacio y tiempo para volver y verme recuperado. 

¿Cómo me siento a día de hoy? 

Muy dolido. Le sigo queriendo mucho. Supongo que no me olvidó de un día para otro. Ya venía de atrás y que yo estaba ciego.  Y no hay mañana que no me levanté y le piense. Y no hay día que no le llore.

Pero no me arrepiento de nada. Todo ocurre por una razón. 

Y ahora me da pena porque cuando mis problemas se están solucionando, sé que no va a volver, no lo va a ver. 

Como dice la canción "ser como tú es lo más fácil, sólo tengo que odiarte y buscar otra vida". Y me da mucho miedo que en tu nueva vida te pierdas. Así que cuídate, por favor.

Sé que al igual que me has eliminado de todo, esto no lo vas a leer en la vida. Pero si lo haces, quiero que sepas estoy mejor, que mi amor no ha disminuido lo más mínimo, que te pienso todos los días, que siempre te llevaré en mi corazón. 

Yo sigo metiendo en la maleta muchas más cosas bonitas que me llevo de una relación que iba camino de cinco años. Porque he reído, he disfrutado, he amado, he gozado, he aprendido, he conocido, he madurado, he llorado... y con mis cicatrices, he crecido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario