6 de junio de 2012

...blanco y en botella...

Al despertar sentí algo extraño. Un malestar que hacía tiempo que no sentía.

La interpretación freudiana de los sueños o se me escapa de las manos, o está superada por otras muchas teorías del psicoanálisis. No puede estar todo vinculado al sexo… ni a la muerte.

…Y soy de esas personas a las que les gusta analizar por cuenta propia cada elemento que recuerda… necesito saber porqué esas imágenes estaban en mundo onírico, y no otras.

Hace tiempo, mucho tiempo, que no sentía una cosa: celos.

"Los celos son una respuesta emocional compleja y perturbadora, que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio"

Me parece estupendo que haya una definición tan científica de algo tan-como "como el patio de mi casa"... particular. Cada uno siente como quiere, puede o le permiten! Me explican los motivos por los que experimentamos esto, pero ¿¿Qué hay de lo que siento de verdad??

Pido disculpas. Yo no utilizo tecnicismos...soy más de la calle...

Celos: un sentimiento que parece que te come desde dentro. Que se agarra a las entrañas y bloquea cada una de tus extremidades. Que te hace llorar constantemente (por rabia, ira, dolor...). Que te impide tragar saliva, hablar, respirar................................... A gusto del consumidor, podríamos añadir una larga lista de somatizaciones...

A lo que voy:

¿Por qué sentir algo si no tienes motivos para ello? 
¿Puede ser una imagen en tu mente tan real como para que parezca una realidad pura y dura?
¿Por qué cuando me despierto y me digo “sólo fue un sueño” no me consuela ni me tranquilizo?

Hay algo dentro de mí que estoy bloqueando inconscientemente. Hay algo en mi estructura de pensamiento que me está haciendo flaco favor.

El día a día hace que las personas de nuestra vida sean parte de ella. Y aunque el sentimiento hacia las mismas sea muy fuerte, lo obviamos porque forma parte de nuestra cotidianidad.

A veces es necesario ponernos en una tesitura complicada para darnos cuenta de lo que pesa un vínculo entre dos personas. Cuando alguien desaparece de nuestro entorno es cuando lo echamos en falta. Somos así de estúpidos… esta raza “superior” que nos consideramos... con todos mis respetos ¡JA!

No sabemos valorar las cosas en su debido momento. Es así de triste.

Aunque sintamos un amor profundo hacia una persona, no somos conscientes de la magnitud de tal amor. Pero en tanto en cuanto ocurre algo (una separación, una infidelidad, un fallecimiento…) esa emoción se multiplica por “x”, quitándonos la venda de los ojos, y mostrando en su esplendor un “algo”que nos desborda, nos supera, nos oprime el pecho.

Me digo a mí mismo “tranquilo, date una ducha y te despejas”, pero me es igual. Si pudiera, metía la mano en mi pecho para arrancar el corazón y dejarlo fuera. Hasta su forma de latir me molesta… me duele.

Siempre he dicho que sentir (para bien o para mal) es una forma de saber que estamos vivos. Pero es muy triste darnos cuenta que existimos sólo cuando las cosas no van tan bien como queremos. Olvidamos que somos felices en nuestros mejores momentos, y sin embrago no paramos de repetirnos lo desgraciados que somos cuando algo va mal… maldito Pepito Grillo 

Gracias a esta sensación que me inunda, me percato de que hay algo dentro de mí que esta “capando” mi realidad. Hay algo en mí que hace que no disfrute en su totalidad de la gente que me rodea.

Perdemos el tiempo y la energía echando cosas en cara, quejándonos, con malhumor, con broncas… Y decir “te quiero”… cuesta muy poco.


Pero vamos, que con esto que escribo no estoy descubriendo la pólvora ni la cura de nada. Es más viejo que el hilo negro.

¿¿Por qué tenemos que darnos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos?? Blanco y en botella…porque somos la especie más tonta que pisa sobre la faz de la tierra…

[P.d: Por si acaso se me olvida... a cada uno de vosotros, que me hacéis sentir tan bien en mi día a día... os quiero]