20 de junio de 2018

~es necesario~



Es un día duro.

Tengo que tomar la decisión que no fui capaz hace casi dos meses.

Lo que más miedo me da es olvidarte… y también no poder dejarte ir de mí.

Llegaste a mi vida en un invierno frío y oscuro iluminando y dando sentido a mi camino.

Nunca me había pasado con nadie.

Eras divertido, inteligente, con carácter y para mí precioso. Y… supe que te quería.  Mucho.

Sé que el dolor no desapareará. Sólo espero que no lo sienta como ahora.

Un buen amigo me dijo un día “puedes irte muy lejos, que yo te seguiré queriendo”.

Ahora lo entiendo.

Por eso, “C”, te quiero, y te dejo marchar de mí.

Te echaré de menos.  

3 de junio de 2018

~demonios~


Cada noche, mis demonios quieren salir, y cada uno de ellos quieren una parte de mí. Pero yo soy muy mío y quiero conservar mis recuerdos. Todo eso que me está haciendo ser quien soy y crecer como persona.

Como tú, que me lees, no soy perfecto. Y cada día aprendo algo más sobre mí. Algunas veces para bien, y otras me asusto... y quiero mejorar, porque los miedos sólo son cosas que limitan en la vida.

Al principio, mis demonios me podían. Me daba miedo que se fuera la luz del día. Y no hablo de mucho tiempo atrás. 

En estos momentos espero con ansia que llegue ese momento para verlos cara a cara, para luchar y decirles que "no". Que no les pienso dar absolutamente nada. Que ya hay cobardes que olvidan por otros. Que yo no.

Que mis recuerdos son míos. Que me han hecho ser esta persona que soy. 

En lo bueno.

Y me recuerdan que en lo malo tengo mucho que aprender.

Que no debo enterrar nada, porque nada ha muerto. 

Que no siento ni ira, ni rencor alguno. Y gracias a eso puedo avanzar cargando con el peso de mi historia.

Sólo hay una cosa que no quisiera tener tan presente, aunque sí saber dónde está para ir a verla de vez en cuando. Porque no quiero olvidar, sólo no tenerlo tan presente... porque me atormenta.

Y es que, todo lo bonito que me ha pasado en esta última etapa de mi vida, siempre lo llevaré en mi corazón.

Pero el daño que me han hecho, que ya está perdonado pero me sigue doliendo, lo he metido en una cajita fuera de mi.

Mis demonios se creen más listos que yo. Pero no.

Y cuando vengan esta noche a intentar quitarme lo que es mío, les diré que me ayuden a encontrar un sitio donde dejar esa caja de dolor. Esa caja de mal. Esa caja de Pandora.

Porque quiero avanzar con lo bueno. 

Y eso malo que forma parte de mi vida, lo voy a dejar apartado por un momento para poder sonreír a la vida y la vida me devuelva la sonrisa.

Quizás me haga amigo de mis demonios. Y ya no quieran quitarme partes de mí. Y ya no tenga que luchar contra ellos. Y quieran acompañarme a visitar mi cajita...

...mientras les cuento las vueltas que da la vida desde que aparecieron en mis noches y les tenía tanto miedo.