Hace mucho, mucho tiempo, un
amigo me regaló un postal que rezaba el poema que os cito abajo. Esa postal aún la
tengo guardada, y de vez en cuando, cuando intento hacer limpieza de todas esas
cosas que voy guardando, me encuentro con ella.
El 27 de enero de 2009, en el
diario "20 minutos" hacían la siguiente presentación a mencionado
poema:
“Crecer es pasar por la piedra
del sistema, ponerle un bozal al corazón. No conozco a nadie que en un momento
de su vida no se haya tenido que poner un bozal en el corazón”. De todas las
veces que tenemos que sujetarnos el dolor, de todas las veces que la vida nos
deja sin aire, de todas las veces que las trampas de la existencia nos hacen
volver a empezar (a veces ni siquiera)… en definitiva: de todos los mordiscos
que se nos acumulan en el pecho nos habla Belén Reyes, y no sólo en este poema,
en todos sus poemas. Si algo está siempre presente en su obra son todos esos
arañazos que nunca se curan del todo. En este caso uno de los más duros, el del
desamor. Un zarpazo que nos deja sin margen para la hipocresía y una gran
verdad:. “quien nos amó a lo loco… nos dejará a lo bestia”.
No tengo mucho más que aportar... así que sin mas dilaciones, aquí os lo dejo.
Y no hay más que sentarse
y esperar que suceda...
Ponerle un bozal al corazón.
Meterte en los ojos dos esponjas.
Suturarte los poros.
Quitarle los bafles al deseo.
Dos tapones de cera en los oídos.
Un somnífero al sexo y una
amnesia.
Tragarte los versitos.
Atarte las caricias.
La leche calentita...
Y un peluche en el pecho.
Que conozco la copla...
Y no hay más que sentarse y
esperar que suceda...
Quien nos cubrió de besos azules
y promesas.
Quien abrió nuestro cuerpo y nos
sorbió la esencia.
Quien reprochó constante nuestra
muda presencia.
Quien nos amó a lo loco... nos
dejará a lo bestia.

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